La primera página del libro que recibimos
Un libro de ejemplo · La niña de los fósforos
Sofía y las lucecitas
Pequeñas llamas, grandes deseos y corazones llenos de calor
La foto de Sofía está creada con IA: no es un niño real. Tu propio libro es privado y nunca se publica.
Dibujado a partir de una sola foto de Sofía, de 5 años. Tu hijo también puede ser el protagonista de esta historia: cada página dibujada con su propia cara.
Pasa las páginas del libro de Sofía
Cómo se ilustró este libro
- NiñoSofía, 5 años (personaje creado con IA)
- HistoriaLa niña de los fósforos
- Libro8 páginas, una foto
- Estilo de imagenIlustrado
- Intensidad de la ilustraciónBaja
- Estilo de ilustraciónDibujo luminoso
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Cada página del libro de Sofía
El mismo rostro de la primera página a la última, pintado con un único estilo. Estas son las páginas tal como quedaron.
Era Nochevieja y la nieve caía suavemente sobre la vieja ciudad. Sofía estaba sola en la calle silenciosa con su bandeja de cerillas. Tenía los dedos tan fríos que apenas los sentía. La gente pasaba deprisa con abrigos gruesos y bufandas de lana. Sofía ofrecía su bandeja y susurraba: «¿Cerillas, por favor?». Pero todos estaban ocupados con su propia noche, y nadie se fijó en la pequeña vendedora de cerillas. El viento soplaba helado y cortante. Sofía se acurrucó en un portal estrecho entre dos casas altas y antiguas. Se abrazó las rodillas y se hizo tan pequeña como un ratoncito. Sofía encendió una cerilla, solo para calentarse los dedos. ¡Fsss! Brotó una llamita diminuta, y ante ella apareció una gran estufa de hierro, tan cerca y tan acogedora que casi podía sentir su calor. La segunda cerilla le mostró a Sofía una mesa llena de pan calentito y sopa. Luego encendió una tercera, y apareció un árbol de Navidad más alto que cualquier casa, brillando con cien velas. Sofía encendió la cuarta cerilla, y allí estaba la abuela, con su sonrisa cálida y dulce. «Sé valiente, cariño», le dijo suavemente. «Llama a una puerta y pide ayuda. Hay corazones buenos muy cerca». Sofía respiró hondo y llamó al escaparate iluminado de una panadería. «Por favor, tengo frío», dijo con valentía. El amable panadero abrió la puerta enseguida y le ofreció una manta gruesa para acurrucarse. La mañana llegó clara y luminosa. Sofía despertó calentita, con un abrigo nuevo y una cesta de bollos recién hechos del panadero y los vecinos. Juntos dieron la bienvenida a un nuevo año lleno de esperanza y de amigos.
Tu hijo podría ser el próximo protagonista
Sube una foto de tu hijo y elige un cuento. Cada página se dibuja con su cara, en el estilo que elijas.
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