La primera página del libro que recibimos
Un ejemplo real · El reloj que se paró en Nochevieja
Mateo y el reloj de medianoche
Un farol, una torre y un minuto antes de medianoche
Hecho aquí a partir de una sola foto de Mateo, de 5 años. Tu hijo también puede ser el protagonista de esta historia: cada página dibujada con su propia cara.
Mateo no es un niño real: la foto ha sido generada por IA.
Pasa las páginas del libro de Mateo
Cómo se ilustró este libro
- NiñoMateo, 5 años
- HistoriaEl reloj que se paró en Nochevieja
- Libro8 páginas, una foto
- Estilo de imagenIlustrado
- Intensidad de la ilustraciónBaja
- Estilo de ilustraciónDibujo luminoso
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Cada página del libro de Mateo
El mismo rostro de la primera página a la última, pintado con un único estilo. Estas son las páginas tal como quedaron.
La nieve brillaba sobre la plaza mientras todos contaban hacia la medianoche. De pronto, el gran reloj viejo hizo ¡clonc! Sus agujas dieron un tirón y se pararon a las 23:59. La gente se quedó boquiabierta, y Mateo miró hacia arriba, asombrado. Mateo levantó su farolito y empujó la puerta de la torre. Subió y subió por la estrecha escalera, vuelta y vuelta. Las sombras eran profundas, pero su farol brillaba cálido y valiente. Arriba del todo, entre enormes engranajes de latón, Mateo encontró a dos amigos sorprendentes. El cansado Año Viejo estaba sentado junto a su saco de recuerdos. El chiquitín Bebé Año Nuevo se reía sobre una rueda dentada. ¡Pero el reloj parado no los dejaba encontrarse! ¡ÑIIIC!, chirrió una rueda testaruda. El Año Viejo se tapó los oídos, y el Bebé Año Nuevo se rio y dio botes. Mateo encontró una pequeña aceitera y le echó a la rueda tres gotitas con mucho cuidado. ¡Plic, plic, plic! Pero todavía había que darle cuerda al reloj, ¡y la llave se había perdido! El Bebé Año Nuevo señaló la ventana. Allí, brillando en la nieve del alféizar, Mateo vio una llavecita de latón. ¡La levantó bien alto! Mateo giró la llave y los engranajes empezaron a zumbar. Tendió la mano y llevó al Bebé Año Nuevo hasta el Año Viejo. «¡Gracias, Año Viejo, y adiós!», dijo Mateo en voz bajita. ¡Tic, tac! El viejo reloj despertó. ¡TALÁN, TALÁN, TALÁN!, sonaron las grandes campanas, doce veces en total. Los fuegos artificiales florecieron sobre el pueblo nevado, y Mateo lo celebró con todo su corazón. El Bebé Año Nuevo bajó flotando entre risitas. «Para ti, Mateo», susurró, «¡el primerísimo deseo del año!». Una estrella dorada y brillante cayó en las manos de Mateo. ¡Feliz Año Nuevo, Mateo!
Tu hijo podría ser el próximo protagonista
Sube una foto de tu hijo y elige un cuento. Cada página se dibuja con su cara, en el estilo que elijas. Las cuentas nuevas empiezan con 20 créditos gratis.
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