La primera página del libro que recibimos
Un ejemplo real · El Hada de los Dientes
Sofía y el hada de los dientes de medianoche
Un diente flojo, un farolillo y un castillo en las nubes
Hecho aquí a partir de una sola foto de Sofía, de 6 años. Tu hijo también puede ser el protagonista de esta historia: cada página dibujada con su propia cara.
Sofía no es un niño real: la foto ha sido generada por IA.
Pasa las páginas del libro de Sofía
Cómo se ilustró este libro
- NiñoSofía, 6 años
- HistoriaEl Hada de los Dientes
- Libro8 páginas, una foto
- Estilo de imagenIlustrado
- Intensidad de la ilustraciónBaja
- Estilo de ilustraciónDibujo luminoso
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Cada página del libro de Sofía
El mismo rostro de la primera página a la última, pintado con un único estilo. Estas son las páginas tal como quedaron.
¡Crac!, hizo la gran manzana roja cuando Sofía le dio un mordisco en el desayuno. ¡Su diente flojo se movía más que nunca! Sofía dio una vuelta feliz con sus ruedas moradas y se rio: «¡Ya casi está!». Después de comer, Sofía fue rodando hasta el espejo del baño. ¡Pop! El diente salió solito y no le dolió nada. Sofía lo levantó hacia la luz y sonrió con su sonrisa mellada. A la hora de dormir, Sofía guardó su diente en una bolsita de terciopelo. Al lado puso una notita doblada: Querida hada de los dientes, cuídalo mucho, por favor. Luego levantó la almohada y lo escondió todo debajo. En mitad de la noche, un suave resplandor brilló en la ventana. Un hada diminuta, con alas relucientes y un farolito, entró revoloteando. Sofía se sentó en la cama con los ojos redondos como lunas. —Hola, Sofía —susurró el hada—. ¿Volamos? Sacudió su farolito y cayó una lluvia de polvo brillante. Sofía se hizo pequeña, y sus ruedas moradas también, hasta quedar sentada en la almohada, ¡del tamaño de un hada y lista para despegar! Las ruedas brillantes de Sofía surcaron las estrellas hasta un castillo entre las nubes. ¡Sus muros estaban hechos de dientes blancos y relucientes, como perlas! En la puerta, un ratoncito con delantal la saludó con la mano. Dentro, las hadas pulían dientes hasta convertirlos en estrellas para que la luna siguiera brillando. —Este sitio es solo para ti —dijo el hada. Sofía subió por la rampa nacarada, estiró la mano y colocó su diente en el muro, ¡y se puso a brillar! Con el sol de la mañana, Sofía levantó la almohada. Allí había una moneda reluciente y una nota con purpurina: ¡Gracias, Sofía! Con la lengua notó un diente nuevo que asomaba, y se lo cepilló con orgullo hasta dejarlo brillante.
Tu hijo podría ser el próximo protagonista
Sube una foto de tu hijo y elige un cuento. Cada página se dibuja con su cara, en el estilo que elijas. Las cuentas nuevas empiezan con 20 créditos gratis.
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