La primera página del libro que recibimos
Un ejemplo real · Los tres cerditos
Mateo y las casas que resistieron
Paja, palos y ladrillos bien fuertes
Hecho aquí a partir de una sola foto de Mateo, de 5 años. Tu hijo también puede ser el protagonista de esta historia: cada página dibujada con su propia cara.
Mateo no es un niño real: la foto ha sido generada por IA.
Pasa las páginas del libro de Mateo
Cómo se ilustró este libro
- NiñoMateo, 5 años
- HistoriaLos tres cerditos
- Libro8 páginas, una foto
- Estilo de imagenIlustrado
- Intensidad de la ilustraciónBaja
- Estilo de ilustraciónDibujo luminoso
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Cada página del libro de Mateo
El mismo rostro de la primera página a la última, pintado con un único estilo. Estas son las páginas tal como quedaron.
Mateo, de cinco años, llevó paja para ayudar al primer cerdito a construir su primera casa. En una sola tarde, el cerdito la amontonó y se sentó muy orgulloso. Mateo frunció el ceño al ver las paredes tambaleantes. Mateo ayudó al segundo cerdito a recoger palos para su primera casa. El cerdito levantó las paredes a toda prisa y se fue corriendo a jugar. Mateo sujetó un palo; ¡hasta el tejado estaba torcido! Mateo y el tercer cerdito se lo tomaron con calma. Extendieron argamasa, colocaron ladrillos y revisaron cada hilera. «Despacito y con buena letra», dijo Mateo. Su primera casa creció fuerte, ladrillo a ladrillo, con mucho cuidado. Un lobo hambriento llegó olfateando por el camino. Mateo miraba desde el muro de ladrillo mientras los tres cerditos se quedaban muy callados. «Quedaos cerca de nuestra casa fuerte», susurró Mateo. «¡Soplaré y soplaré!», gruñó el lobo. ¡Fiuuu! La casa de paja salió volando por los aires. Mateo y el primer cerdito corrieron hacia la casa de ladrillo, muy por delante del lobo. El lobo volvió a soplar, y la casa de palos se deshizo con un gran estrépito. Mateo gritó: «¡Por aquí!». Los dos cerditos corrieron a su lado hacia la casa de ladrillo, donde esperaba el tercer cerdito. Mateo y los tres cerditos se apretujaron dentro de la casa de ladrillo. Mateo corrió el cerrojo de la recia puerta de madera. Fuera, una sombra pasó por delante de la ventana. Dentro, cuatro amigos respiraron un poco más tranquilos. El lobo sopló hasta quedarse sin aliento y se marchó para siempre. Mateo enseñó a los tres cerditos a colocar ladrillos y argamasa. «Las casas fuertes llevan su tiempo», dijo.
Tu hijo podría ser el próximo protagonista
Sube una foto de tu hijo y elige un cuento. Cada página se dibuja con su cara, en el estilo que elijas. Las cuentas nuevas empiezan con 20 créditos gratis.
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